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Mutation Nation
Género Beat'em Up
Número de fases 6
Niveles de dificultad AES 4
Jugadores 1 - 2
Continues AES 4
Duración de la partida 35 minutos
Memory Card
Trucos No


En 1992 este género seguía dominado por Capcom, con bombazos tales como Final Fight (1989), o Captain Commando (1991). El secreto de su éxito era sencillo: sin necesidad de tener que crear una historia compleja, o una innovación a nivel jugable, ofrecían una acción directa.

Mutation Nation sigue esta línea, pues lejos de innovar, se limita a seguir la línea marcada por esos míticos títulos, cogiendo ideas de uno y de otro para ofrecer esa fórmula fácil y sin complicaciones.




La trama nos cuenta que a finales del siglo XXI, un científico fuera de control realiza abominables experimentos genéticos en su laboratorio de la ciudad, hasta que por desgracia, tras crear un virus extremadamente contagioso que deforma a su portador, lo libera en el aire y provoca que todos los ciudadanos acaben transformándose, convirtiéndose en seres deformes que cumplen ciegamente las órdenes de su amo. 

En el momento de la propagación de virus, dos jóvenes luchadores llamados Ricky Jones y Johnny Hart, huyen de la ciudad para evitar el contagio, aunque tiempo más tarde vuelven a ella, temerosos de que el científico pretenda volver a usar el virus en más ciudades. Su objetivo será acabar con él para evitar un posible contagio a nivel mundial.











Los gráficos son buenos, pueden considerarse aceptables, ya que en líneas generales no descuida el acabado de sprites ni de escenarios. La ambientación que se pretende conseguir, una ciudad dominada por los peligrosos engendros, es de corte claramente post apocalíptico, muy acertada.

La intro nos dejará clara esta situación, mostrándonos el rostro del científico y contándonos brevemente la historia de la ciudad. Gráficamente no es gran cosa, tan sólo muestra una ilustración de la ciudad como fondo, nada más.

Destacan los escenarios, que sin llegar a ser magistrales, son bonitos y están cuidados en cuanto a detalles o colorido, aunque se echan en falta algunas animaciones más que los hagan aún más realistas. No se buscan nuevas localizaciones que puedan impresionar al jugador, sino que seguiremos viendo las típicas fases que pueden hacer aparición en cualquier beat’em up del momento: calles peligrosas, un tren en marcha, un laboratorio, un puerto… De hecho ya veíamos escenarios parecidos en Burning Fight tan sólo un año atrás.







Los sprites siguen la línea de los escenarios. De aspecto apocalíptico y sin llegar a ser malos, deberían haberse trabajado más. Sobretodo por las animaciones, que comparado con otros juegos, se da casi un paso atrás. Los movimientos tanto de los enemigos como de nuestros protagonistas son demasiado rígidos y ortopédicos, especialmente en lo que a saltos se refiere, los cuales mantienen al sprite en una postura muy forzada. Eso si, algunos detalles como el cambio de guardia de Ricky o de Johnny al quedarse casi sin barra de vida (se mostrarán claramente agotados) son extras de calidad.

Otro punto negativo que encontraremos es la exagerada repetición de diseños enemigos, sobretodo los más débiles. Una y otra vez nos atacarán durante la aventura con la única diferencia de aparecer con el color de la vestimenta o de la piel cambiados. Desde luego el recurso es inevitable en un juego de estas características, ya que tanta aparición de enemigos obliga a recurrir a pequeñas picarescas como esta. Sin embargo en este caso, dicho recurso es más acusado.






La música de la intro es posiblemente lo mejor que da de si el título en este apartado, al ser una melodía muy pegadiza y la cual tiene esos tonos “apocalípticos” que ayudan a una buena ambientación.

Las demás melodías son adecuadas. No destaca ninguna sobre las demás, y se limitan a estar ahí, a servir de relleno a la acción. No esperemos canciones de gran calidad, o notas musicales pegadizas. El resultado es más bien mediocre.

Los efectos de sonido son igualmente aceptables por tratarse de un beat’em up, pero tampoco destacan precisamente por su gran calidad o su originalidad. El sonido de los golpes, los gritos de los enemigos o las explosiones son diferentes a lo escuchado en otros títulos, y tampoco sorprenderán en exceso.




El control del personaje es sencillo, tal y como viene siendo habitual en el género:

Movimiento Botones
Puñetazo
Salto
Combo especial +
Ataque especial Mantener , luego soltar


Los ataques básicos son los de toda la vida, un botón para una combinación de puñetazos, y otro para el salto con patada, que dicho sea de paso en esta ocasión se vuelve más controlable que en el caso de sus hermanos mayores Burning Fight o Robo Army. Además y siguiendo en la línea del primero, se incorpora un golpe especial que en esta ocasión será algo más potente pero que no nos quitará una porción de vida si impactamos en el rival.

Durante la aventura, vamos a encontrarnos con diferentes ítems los cuales podremos recoger para así tener un tipo u otro de ataque especial. Estos serán muy diferentes unos de otros, podremos desde lanzar un ataque rápido de golpeo, a generar un tornado que acabará con los enemigos presentes. Su uso es limitado al contador que se mostrará en pantalla, y restará vida en cada uso. Sin embargo, también encontraremos otro tipo de ítem que recargará una porción de barra de vida, con lo cual podremos hacer uso de estos ataques especiales sin preocuparnos en exceso de que nos vaya restando. Ante tanta variedad, tan sólo dependerá de nuestro gusto decidir cuál vamos a seleccionar para derrotar a nuestros adversarios de una forma mucho más efectiva que el golpe básico.





No obstante cuenta con una gran carencia, y es que no podremos hacer uso de armas que no sean nuestros puñetazos y patadas, algo ilógico si lo que se pretende es enganchar al jugador. Además se suma la clonación de diseños enemigos, que a diferencia de otros títulos, aquí se hace más plausible debido a la historia en si. No ocurre como en Robo Army, que se aprovechaba el hilo argumental al presentar unos robots repetidos porque se presuponía una producción en serie, aquí los ciudadanos por lógica deberían ser diferentes unos de otros, debería haber más variedad como mínimo.

Se utiliza el manido recurso del Boss Rush, es decir, vuelve a enfrentarnos contra todos los bosses seguidos en la última fase, siendo un detalle que puede hacer disminuir el interés, tal y como pasara en Burning Fight, Robo Army o Cyber Lip.

Por último, señalar que la dificultad esta vez si, se ajustará a la elección del jugador. De hecho, casi por primera vez encontraremos el modo easy muy fácil si somos jugadores medianamente experimentados. Como breve reseña final, recomendamos las partidas a dos jugadores, al conseguirse de este modo una diversión mucho mayor que la que ofrece el juego en solitario.










A pesar de que tiene algunas limitaciones en su jugabilidad, Mutation Nation no es un mal juego. Tiene básicamente todo lo que se le podía pedir a un beat’em up de la época, no hacía falta más para triunfar en los salones arcade. Está claro que su vida útil en comparación con los demás beat’em ups de Neo Geo dependerá de gustos personales en función de la temática o diseño de niveles.

Vamos a divertirnos con él, y si además nos gusta el género, a buen seguro que querremos echar unas partidas de vez en cuando.






Lo Mejor  

- El control del personaje.
- La ambientación apocalíptica.

Lo Peor  

- No aporta nada nuevo al género.

Alternativas  

Neo Geo tiene un catálogo de títulos beat'em up muy limitado, de manera que no serán muchas nuestras opciones. No hay nada más evolucionado que Sengoku 3, pero nos divertiremos igualmente con Burning Fight, Robo Army o la segunda parte de la saga Sengoku.


 



No disponibles.


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