Yo tengo mi TV CRT culona encima de la típica mesa-camilla redonda esa característica de las casas de los pueblos antiguos de la Andalucía profunda, con sus pertinentes enagüillas, tarima y brasero (que sólo le falta ser de picón) para viciar calentito en el frío invierno, y propiciar así una experiencia retrocasera óptima y de total fidelidad. Me queda un generoso espacio delante de la tele para poner sobre la mesa mi Old-Style stick y mi New-Style stick (el primero para mí, el segundo para el P2). Así que ahí arrimo mi silla de oficina del IKEA con su tapicería de goma negra totalmente desgastada y desprendiéndose a cachitos, y siempre manejo el mando sobre la mesa con movimientos suaves pero veloces y precisos... Aunque al final el fragor del arcade me lleva a acabar haciendo el bestia por el ansia y la emoción.
Sobre las piernas el stick se me hace demasiado raro e impreciso, al movérseme mucho y con los brazos en una posición más lánguida. El mando de Neo-Geo CD, a decir verdad, nunca lo he probado, pero he de decir que estoy enamoradísimo del stick de la Neo-Geo Pocket. Siempre pensé que la mejor manera para controlar juegos de lucha 2D y shmups era con control pads, pero al acostumbrarme a Neo-Geo ahora pienso totalmente lo contrario, valoro el joystick incluso mucho más que cuando jugaba en los recreativos.
¡Importante! Siempre, al acabar de jugar, limpio el mando con un trapo y limpiacristales, para eliminar lo enchurretado y pork que se queda debido al sudor de las manos acumulado tras la intensa sesión. Siempre ha de lucir reluciente y lustroso.
